Un día elevé mi amor hasta la cima del cielo por ti.
Incansable y sin medida, con locura y pasión quería conquistarte, saborear tu amor, enloquecer junto a tu piel...
Casi llega a los tres años mi obsesión por endulzar tu corazón y dedicaría mi vida entera.
Nuestros encuentros son breves, mas trato de sacarte una sonrisa o una mirada de sorpresa en cada uno de ellos y creo que lo consigo, eso me hace tan feliz que aumenta mi ansiedad de amarte.
Aunque no puedes meterte en la maravilla que podría ser esta experiencia, se que sigues mi juego.
Al principio te pareció tan increíble y ahora estas tan seguro de lo que siento. Ha sido sorprendente ver tu transformación, de la desconfianza a la curiosidad, de la curiosidad al afecto, del afecto a la confianza, de la confianza al deseo, y del deseo al miedo. Ahora no puedes controlarte pero lo disimulas muy bien, al igual que yo ante tu gente.
Aun estoy esperando ese regalo tuyo, que me he ganado poquito a poco, con suavidad, con paciencia, sobretodo con mucho tacto y con amor. Estudiando tu actitud, dando pasos con mucha cautela. Nuestra comunicación anda por el aire sin palabras, nuestros suspiros los siento como se abrazan y se rebozar en el aire, y nosotros vemos en la distancia como realizan lo que nosotros quisiéramos...
Eres una ilusión inmensa, un deseo que crece al paso de los días.
No hay comentarios:
Publicar un comentario