viernes, 22 de octubre de 2010

Un día elevé mi amor hasta la cima del cielo por ti.

Incansable y sin medida, con locura y pasión quería conquistarte, saborear tu amor, enloquecer junto a tu piel...

Casi llega a los tres años mi obsesión por endulzar tu corazón y dedicaría mi vida entera.

Nuestros encuentros son breves, mas trato de sacarte una sonrisa o una mirada de sorpresa en cada uno de ellos y creo que lo consigo, eso me hace tan feliz que aumenta mi ansiedad de amarte.

Aunque no puedes meterte en la maravilla que podría ser esta experiencia, se que sigues mi juego.
Al principio te pareció tan increíble y ahora estas tan seguro de lo que siento. Ha sido sorprendente ver tu transformación, de la desconfianza a la curiosidad, de la curiosidad al afecto, del afecto a la confianza, de la confianza al deseo, y del deseo al miedo. Ahora no puedes controlarte pero lo disimulas muy bien, al igual que yo ante tu gente.

Aun estoy esperando ese regalo tuyo, que me he ganado poquito a poco, con suavidad, con paciencia, sobretodo con mucho tacto y con amor. Estudiando tu actitud, dando pasos con mucha cautela. Nuestra comunicación anda por el aire sin palabras, nuestros suspiros los siento como se abrazan y se rebozar en el aire, y nosotros vemos en la distancia como realizan lo que nosotros quisiéramos...

Eres una ilusión inmensa, un deseo que crece al paso de los días.

martes, 19 de octubre de 2010

El titulo de este blog está inspirado en uno de los cuentos de Jorge Bucay en su libro "Cuentos para pensar".

Relata una historia de un hombre que va en busca de algo, buscando y buscando, llega aun cementerio. En la piedra de cada tumba, donde están escritas las fechas de las muertes, el hombre observa que en ese pueblo la gente moría muy joven. El hombre leyó algunas de las fechas en voz alta:"11 años 10 meses 2horas" otra fecha: "15 años 2 meses 14 horas" Se preguntaba por que la gente moría tan joven y se puso a llorar. El hombre que atiende el cementerio le preguntó el motivo de su tristeza, y el hombre le preguntó que, el porque la gente moría tan joven. El hombre del cementerio le explico que esa no era la edad en la que realmente morían esas personas. El hombre del cementerio le contó al visitante que en ese pueblo tenían una pequeña costumbre. La costumbre trataba que cuando un niño de ese pueblo cumple los 15 años, sus padres le regalan un pequeño cuaderno donde se anotan los momentos felices, si tu primer beso duró 15 segundos anotaría esos 15 segundos, el viaje de tu boda 2 semanas... Y así se va a anotando en la libretita todos esos momentos que nos hicieron felices, y cuando uno muere, es costumbre en ese pueblo sumar el tiempo realmente vivido, que es el que aparece en las piedras de ese cementerio.


Lo mejor sería leer el libro entero, hay tanto que aprender...

domingo, 17 de octubre de 2010

Compartir...

Me gustaría que este fuera mi rincón donde poder escribir lo que siento por diferentes personas y en distintos momentos. Algo tan importante como los sentimientos, eso que nunca escasea y todo el mundo posee. También pueden estar en crisis pero, por contra del dinero, crece...

Quisiera compartir los sentimientos, la ilusión, el amor, el miedo, el deseo... todas las emociones con aquel que quiera también compartirlas. Es algo que no se transforma ni se modifica, los sentimientos no evolucionan, en todas las historias se ha sentido, no tiene fecha de caducidad, es algo que no se agota (como las energías renovables)

No será un rincón, tal vez muy de alto standing, será sencillo. Más en comunidad se podrá enriquecer. Aceptaré correcciones en los escritos, sugerencias, opiniones constructivas,...